EL DISFRAZ

Siempre ha sido el elemento sanpachero al que se le presta la mayor atención, el que se roba todas las miradas y crea las expectativas dentro de la programación que cada barrio participante tiene durante la fiesta; al tanto que se constituye como en el plato fuerte que todo el público desea apreciar o ver.
El disfraz consiste en muñeco(s), máscara, armazón de mojigangas o cualquier representación del quehacer humano, de la idiosincrasia, de personajes de diferente índole o de elementos ecológicos (fauna – flora).
Los disfraces barriales de Quibdó son elaborados con semanas o meses de anticipación en parajes o sitios ocultos para preservar su carácter de ser un número jolgórico y sorpresivo.
Elaborado y listo el disfraz es mostrado al público en un andamiaje o carroza muy vistosa que recorre durante unas 4 horas las principales calles y barrios de Quibdó, en medio del regocijo y animación popular. Muchos disfraces llevan la representación e imitación de algún personaje o de algún hecho en forma despistada y distorsionada, tendiente a ridiculizarle cómicamente o de plasmar una crítica social de manera jocosa.
Los artistas del disfraz muestran ingenio, arte, versatilidad y una fuerte impresión ante quienes observan. Las festividades siempre tienen un espacio en la memoria, para los disfraceros que son parte de la creatividad que se ha conservado de generación en generación.
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